Casa Carlovingia Alemania

Introducción

Los sucesores de Carlos Martel (los carlovingios) se mantuvieron, tras un pequeño interregno, en posesión de tan importante cargo, y Pipino el Breve, a veces llamado Pipino III, fue el hijo menor de Carlos Martel, y padre de Carlomagno. Pipino fue proclamado rey (751), dividiendo su reino al morir entre sus hijos Carlomán I y Carlos (768), apellidado el Grande (Carlomagno), quedó de soberano único por muerte de su hermano (771), sometió a los sajones a su obediencia, aseguró las fronteras orientales y fue coronado como emperador en Roma el año 800.

Bajo su férreo mando se perfeccionó la organización administrativa del Imperio vigorizándose espiritualmente de tal modo la nación alemana, que al recaer la corona en Luis el Piadoso (814-840) y repartirse el Imperio, por el tratado de Verdún, entre los nietos de Carlomagno (843), el reino oriental de los francos (germánico), separado del occidental (latino) por la Lorena, pudo declararse independiente. A la muerte de Luis II el Germánico (876) se dividió a su vez el reino entre sus hijos, pero Carlos el Gordo, después de muerto su hermano Luis IV de Alemania (882) heredó sus Estados, siendo coronado emperador, y elegido también soberano del reino franco de Occidente (885) volvió a reunir en sus manos todo el poder de Carlomagno.

En su tiempo robusteció el sentimiento nacional, y cuando la revolución del 887 acordó su destronamiento, fue elegido rey Arnulfo (887-899), que venciendo a los normandos y aniquilando el reino de Moravia, fundado por el ambicioso Swatopluk, sostuvo dignamente la autoridad real que desgraciadamente se perdió en manos de su hijo Luis IV el Niño (900-911). El pensamiento de la unidad nacional, acariciado y sostenido por espacio de un siglo , quedaba tan mal parado a la muerte de Luis, que únicamente Franconia y Sajonia eligieron un nuevo rey en la persona de Conrado I; Baviera y Suabia le negaron su reconocimiento, perdiéndose la Lorena, que se unió al reino franco de Occidente. Cuando murió Conrado, el año 918, parecía el reino alemán amenazado por una destrucción completa.